portada de mi novela (provisional)

martes, 27 de septiembre de 2011


Capitulo 4

-¿De verdad estas bien?- me preguntaba el apuesto muchacho con una sonrisa.
-Si, tranquilo- le dije sonriendo.
-Por cierto, me llamo Caleb- me tendió la mano como saludo.
Mi expresión se congelo, se llamaba Caleb, como el chico misterioso de mi sueño...seguramente no seria él, seria una coincidencia muy grande...pero, esos ojos fatuos, me hacen dudar. Caleb me miraba azorado por mi expresión, seguramente tendría una cara rara, le estaba mirando fijamente, como embobada, sacudí la cabeza y reaccione.
-Yo me llamo Scarlett, encantada- le cogí la mano y en el instante que nuestras manos se tocaron él se relajo y me miro fijamente a los ojos, como si hubiera añorado ese tacto muchísimo tiempo, retire la mano y su mirada se entristeció un poco.
-Es mejor que me vaya a casa ya, mi madre se puede preocupar si tardo mas en llegar a casa- le dije disculpándome, y me marche.
Allí mi madre me esperaba algo preocupada por mi tardanza, siempre es tan sobre protectora que me asfixia, sin embargo, desde que deje a Caleb atrás siento una añoranza y una necesidad de volver con él algo extraña, espero verle de nuevo, aunque solo sea una vez mas.

Otra vez la sensación de que me observan, seguramente me este volviendo paranoica, pero cada vez que miro por la ventana de mi habitación o salgo a la calle, me asalta esta sensación, es muy agobiante, pero es mejor ignorarla y no darle importancia.

Ya ha pasado una semana desde que conocí a Caleb, mis ansias por verle solo van en aumento y cada vez que lo veo en mis pensamientos siento la necesidad de tocarlo, pero en la realidad quizás nunca lo podré hacer, mis sentimientos son muy confusos, no sé por qué siento mariposas en el estomago pensando en Caleb y en cambio cuando veo a Angus o a Adam son unas mariposas mas débiles aparte de sentir una calidez y armonía. Pensar en Caleb hace que me altere y me pase todo el día siendo un manojo de nervios, como son Angus y Adam; ayer, cuando paseaba de vuelta del instituto una anciana muy encanecida que andaba por allí me dijo: “¡Ay los jóvenes! ¡Tan enamoradizos y tan apasionados! ¡Como me gustaría volver a ser joven para volver a enamorarme de mi difunto marido que en paz descanse!”. Todos mis pensamientos son un lío y haga lo que haga todos desembocan en ellos, solo y únicamente en ellos. Me gustaría saber que me pasa, porque con ellos no soy igual que con los demás, solo con ellos siento que mi vida es plena, anteriormente solo lo sentía en mis sueños, pero, ahora, es tan real como la vida misma. Soy tan feliz, me gustaría seguir sintiendo esto para siempre. Pero tengo que volver a la realidad, la realidad no es tan bonita, porque, en la realidad, hay muerte y destrucción, hay guerras, hay hambre, hay países, continentes en constante conflicto, hasta aquí mismo hay hambre y muerte, justo en este momento, alguien acaba de morir, sea anciano o joven, o habrá sufrido un accidente o en la casa de al lado, de puertas para adentro, un marido le este pegando a su mujer una paliza y ella esta inconsciente en el suelo o en la cama o en cualquier otro sitio. También está la rutina de todos los días, levantarse, vestirse, desayunar, ir a trabajar o al colegio y otra vez para casa, una y otra vez.
- Scarlett, ¡A desayunar!- me llamó mi madre.
- ¡Ya bajo mama!- le respondí.
Al bajar a desayunar me encontré con el mismo de siempre, mi ración de desayuno extra-completo equivalente a alimentar a un poblado subsahariano durante un mes. ¿Es que no se da cuenta que tengo un estomago pequeño y no puedo con todo lo que me pone para comer? Se ve que no, porque lo sigue haciendo…en fin.

Cuando me disponía a salir de mi casa, cual fue mi sorpresa que al abrir la puerta, me encontré de bruces con Angus.
- ¿Angus? ¿Qué haces aquí?- le dije con una sonrisa en la boca.
- Quería acompañarte al instituto y además…quería verte- me dijo mientras sonreía y apareciendo en sus mejillas un tono rojizo, se había sonrojado.
- ¡Gracias! ¡Eres un verdadero amigo!- le dije devolviéndole la sonrisa, pero al decir “verdadero amigo” se entristeció una milésima de segundo, pero enseguida apareció esa sonrisa traviesa que le sale sin querer, entonces mis ojos se encontraron con los suyos, me hundí en sus ojos azul verdoso mas líquidos el mar o el agua cristalina de un lago, en este instante mas que nunca serian capaz de derretir a cualquier chica, y junto en este momento empezaron a revolotear mariposas en mi estomago, y, como suponía, débiles, no como las que aparecieron al miraba los ardientes ojos de Caleb, entonces Angus interrumpió mis cavilaciones.
- Bueno… ¿Nos vamos o esperamos a que se nos haga tarde?-
- Mejor nos vamos ya, o sino la profe de historia nos matara si volvemos a llegar tarde a su valiosísima clase- reí con ganas al imaginarme la cara de la señora Hurley al interrumpir la clase con nuestra llegada.
Llegamos justo cuando sonó el timbre, mientras nos dirigíamos a clase oí a la señora Summer dando la bienvenida a alguien.
- ¡Que alegría en tenerle de vuelta joven Stonebones!-
- Es un placer volver aquí señora Summer-
La voz de la persona con la que hablaba la señora Summer me resultaba muy familiar, ya la había oído antes, pero si no le veo la cara no podré identificarla.
- ¿Como le a sentado el año sabático?-
- Bastante bien, aunque echaba de menos la escuela, no hay mejor sitio que el hogar- contestó la voz
El dueño de la voz se movió y al fin supe porque me era tan familia, era Caleb, sentí como mi corazón se disparaba a mil, no podía evitarlo.
- Bueno, no la entretengo mas señora Summer, que tenga un buen día-
- Igualmente, espero que no le regañen por llegar tarde-
- No se preocupe, seguramente no lo harán-
No podía creer lo que estaba viendo; note que me empujaban con insistencia, cuando mire a Angus vi que estaba tenso, aunque intentaba ocultarlo.
- Vámonos a clase, estamos llegando tarde, como tardemos mas, la señora Hurley se va a enfadar- me dijo con insistencia.
Cuando nos dirigimos a clase Caleb se choco conmigo, cuando iba a pedir disculpas me miro y empezó a sonreír.
- Valla, no sabia que ibas a esta escuela, que coincidencia…Scarlett ¿no?- ensancho mas su sonrisa
- Si, eso parece-dije tímidamente
- Hola, Caleb, veo que has vuelto, ¿Por qué no te quedaste en donde has estado todo este año y nos dejas en paz a todos?- dice Angus agresivo.
- Yo también me alegro de verte, Angus, veo que tu no te alegras de verme precisamente.-
- Es cierto, no me alegra nada, es mas, como no me alegra porque no te vas ¿si?-
- El que sobra en las escuela eres tu y no yo, ¿Por qué irme si acabo de llegar?-
- Pero que os pasa a vosotros dos, es como si tuvierais que demostrar quien es mas inbecil de los dos- digo malhumorada.
- Lo siento Scarlett, no era mi intención que te molestaras, vámonos a clase, ya es tarde- contesta Angus un poco mas calmado.
- Nos queda un asunto pendiente, Burningfist, que no se te olvide.-
- Tranquilo que no se me olvidara, cosa que te puede pasar a ti Stonebones, lo solucionaremos mas tarde, hasta nunca.- se despide Angus mientras mueve la mano como señal de despedida.
- Hasta luego Scarlett, espero volver a verte pronto; adiós Angus.- se despide Caleb.
Angus parece ya calmado cuando llegamos a clase, lo que me alivia unos segundos, ahora estoy aterrada, la cara asesina que nos pone nuestras profesora de historia es mortal, da verdadero miedo, como castigo nos ha mandado deberes extra que son, incluso, demasiados.

Pasan las horas y me preocupa el encuentro que tendrán después Angus y Caleb; Caleb, por mas que lo intente no dejo de pensar en él, si sigo así, no podré concentrarme en la clase de matemáticas; me dirijo a mi sito, y como siempre me espera la mirada hostil de Melissa y la encantadora mirada de Adam.
-Hola, ¿que tal te ha ido el día?-
-No muy bueno, podría ser mejor, pero aguantable- le sonrío
Adam me devuelve la sonrisa, ¿Por qué lo chicos que he conocido aquí son tan increíblemente guapos? ¿Por qué no me tocara a mi parte de esa belleza? Pero me a tocado no tenerla, y no es que me disguste mucho, pero…ojala la tuviera; de repente alguien llama a la puerta del aula, el profesor de matemáticas da permiso al quien llama la puerta y me quedo sin respiración, es Caleb, es la segunda vez que lo veo en un mismo día, parece que cada vez que pienso en el aparece; de al lado mío oigo que Adam dice algo.
-Mierda, como puede ser que allá vuelto tan pronto-
-¿Por qué lo dices Adam?-
-Ese tío estaba de viaje y juraría que se iba a vivir a otro país, y que no volvería a verle nunca mas, cosa que me alegraba y mucho porque…nada, nada, mejor me callo, ¿Por qué pones esa cara, preciosa?-
-Porque tanto tú como Angus os comportáis como si lo odiaseis, que os ha pasado con ese chico que os tiene tan malhumorados-
-Cosas del pasado que es mejor que se queden en el pasado- dicho esto Adam mira al frente con la mirada tensa en Caleb, tengo que averiguar que les pasa a estos con Caleb; cuando miro al frente descubro que Caleb me esta mirando intensamente, cosa que me hace ruborizar, me sonríe con esa cegadora sonrisa suya que me esta volviendo loca, cuando se dirige al sitio que le a dado el profesor, pasa al lado mía y me roza el brazo y me saluda.
-Hola de nuevo Scarlett, parece ser que las coincidencias no acaban nunca ¿verdad? Me alegra verte de nuevo-
-Lo mismo digo Caleb- le digo sonriendo
Caleb se sienta cuatro filas detrás de mí, le veo como se siento y al girarme Adam me mira inexpresivo.
-Desde cuando conoces a Caleb-
-Desde hace una semana, me choque con el en la calle y me caí, me ayudo a levantarme-
-¿Te lastimaste? ¿Estas bien? ¿Por qué no me dijiste nada?- me dice angustiado Adam
-Estoy bien, tranquilo, no me paso nada, ni siquiera un arañazo, no hace falta que te preocupes por mi-
-Siempre me preocupo por ti, me importas mucho-
-Esto...gracias-me sonrojo.
-De nada, princesa, no puedo evitarlo- me sonríe maliciosamente.
Pasa la hora de matematicas y me encuentro con Angus en la puerta.
-¿Nos vamos juntos a casa?-
-De acuerdo, me gusta tu compañía, es tan...relajante- le sonrrio
-pues…¡vámonos!- dice riendo
Al poco rato llegamos a la puerta de mi casa, se me hace muy corto el trayecto, esta tan agradable volver con alguien a casa, me siento segura, no e tenido esa sensación que me observan, me siento feliz, y relajada.
-Gracias por acompañarme Angus, ¿quieres entrar a tomar algo?-le ofrezco a Angus.
-De acuerdo, pero no puedo estar mucho tiempo, mi hermana estara apunto de llegar a casa.-
-Esta bien, cuanto puedas estar, solo quiero estar un rato en tu compañía- sonrio a Angus y el me mira acongojado.

Entramos en mi casa y al pasar al salon, me encuentro, encima de la mesa, una carta dirigida a mi, mira a Angus y el me mira a mi.
-¿Qué pasa Scarlett?-
-Aquí hay una carta para mi, pero no pone el remitente-
-Entonces abrela y desbelemos haber que puede ser-
Cuando abro la carta encuentro una nota que dice asi:
“Querida princesa:
Se que te sorprendio mi ultima carta pero, no podia aguantar mas que n pudiera comunicarme contigo; te he visto varias veces y sigues tan hermosa como te recordaba, espero que no te desagrade esta segunda carte.
Alguien que te adora en la distancia.
Tu paladín errante”

A continuación de leerla temblándome el pulso, se resbalo del sobre que contenía la carta otro poema:
“La princesa está triste... ¿qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro,
está mudo el teclado de su clave de oro;
y en un vaso olvidado se desmaya una flor.

El jardín puebla el triunfo de los pavos-reales.
Parlanchina, la dueña dice cosas banales,
y, vestido de rojo, piruetea el bufón.
La princesa no ríe, la princesa no siente;
la princesa persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión.

¿Piensa acaso en el príncipe del Golconda o de China,
o en el que ha detenido su carroza argentina
para ver de sus ojos la dulzura de luz?
¿O en el rey de las Islas de las Rosas fragantes,
o en el que es soberano de los claros diamantes,
]o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?

¡Ay! La pobre princesa de la boca de rosa
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
tener alas ligeras, bajo el cielo volar,
ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
saludar a los lirios con los versos de mayo,
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.

Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata,
ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata,
ni los cisnes unánimes en el lago de azur.
Y están tristes las flores por la flor de la corte;
los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte,
de Occidente las dalias y las rosas del Sur.

¡Pobrecita princesa de los ojos azules!
Está presa en sus oros, está presa en sus tules,
en la jaula de mármol del palacio real,
el palacio soberbio que vigilan los guardas,
que custodian cien negros con sus cien alabardas,
un lebrel que no duerme y un dragón colosal.

¡OH quién fuera hipsipila que dejó la crisálida!
(La princesa está triste. La princesa está pálida)
¡OH visión adorada de oro, rosa y marfil!
¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe
(La princesa está pálida. La princesa está triste)
más brillante que el alba, más hermoso que abril!

¡Calla, calla, princesa dice el hada madrina,
en caballo con alas, hacia acá se encamina,
en el cinto la espada y en la mano el azor,
el feliz caballero que te adora sin verte,
y que llega de lejos, vencedor de la Muerte,
a encenderte los labios con su beso de amor!”
Otra vez otra carta firmada por la persona que se hace llamar “paladin errante”, miro hacia Angus y le veo la mirada fria, como si hubiera visto algo que no hubiera querido ver nunca jamas.
CONTUNUARA…

1 comentario:

  1. Me gusta el personaje de Caleb. Misterioso y atrayente. A ver como sigue.

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