Este es un blog serio que esta creado exclusivamente para mi relato el que este interesado por mi historia y quiera estar dentro de la historia que me lo comunique por algun comentario.

portada de mi novela (provisional)
martes, 27 de septiembre de 2011
Capitulo 4
-¿De verdad estas bien?- me preguntaba el apuesto muchacho con una sonrisa.
-Si, tranquilo- le dije sonriendo.
-Por cierto, me llamo Caleb- me tendió la mano como saludo.
Mi expresión se congelo, se llamaba Caleb, como el chico misterioso de mi sueño...seguramente no seria él, seria una coincidencia muy grande...pero, esos ojos fatuos, me hacen dudar. Caleb me miraba azorado por mi expresión, seguramente tendría una cara rara, le estaba mirando fijamente, como embobada, sacudí la cabeza y reaccione.
-Yo me llamo Scarlett, encantada- le cogí la mano y en el instante que nuestras manos se tocaron él se relajo y me miro fijamente a los ojos, como si hubiera añorado ese tacto muchísimo tiempo, retire la mano y su mirada se entristeció un poco.
-Es mejor que me vaya a casa ya, mi madre se puede preocupar si tardo mas en llegar a casa- le dije disculpándome, y me marche.
Allí mi madre me esperaba algo preocupada por mi tardanza, siempre es tan sobre protectora que me asfixia, sin embargo, desde que deje a Caleb atrás siento una añoranza y una necesidad de volver con él algo extraña, espero verle de nuevo, aunque solo sea una vez mas.
Otra vez la sensación de que me observan, seguramente me este volviendo paranoica, pero cada vez que miro por la ventana de mi habitación o salgo a la calle, me asalta esta sensación, es muy agobiante, pero es mejor ignorarla y no darle importancia.
Ya ha pasado una semana desde que conocí a Caleb, mis ansias por verle solo van en aumento y cada vez que lo veo en mis pensamientos siento la necesidad de tocarlo, pero en la realidad quizás nunca lo podré hacer, mis sentimientos son muy confusos, no sé por qué siento mariposas en el estomago pensando en Caleb y en cambio cuando veo a Angus o a Adam son unas mariposas mas débiles aparte de sentir una calidez y armonía. Pensar en Caleb hace que me altere y me pase todo el día siendo un manojo de nervios, como son Angus y Adam; ayer, cuando paseaba de vuelta del instituto una anciana muy encanecida que andaba por allí me dijo: “¡Ay los jóvenes! ¡Tan enamoradizos y tan apasionados! ¡Como me gustaría volver a ser joven para volver a enamorarme de mi difunto marido que en paz descanse!”. Todos mis pensamientos son un lío y haga lo que haga todos desembocan en ellos, solo y únicamente en ellos. Me gustaría saber que me pasa, porque con ellos no soy igual que con los demás, solo con ellos siento que mi vida es plena, anteriormente solo lo sentía en mis sueños, pero, ahora, es tan real como la vida misma. Soy tan feliz, me gustaría seguir sintiendo esto para siempre. Pero tengo que volver a la realidad, la realidad no es tan bonita, porque, en la realidad, hay muerte y destrucción, hay guerras, hay hambre, hay países, continentes en constante conflicto, hasta aquí mismo hay hambre y muerte, justo en este momento, alguien acaba de morir, sea anciano o joven, o habrá sufrido un accidente o en la casa de al lado, de puertas para adentro, un marido le este pegando a su mujer una paliza y ella esta inconsciente en el suelo o en la cama o en cualquier otro sitio. También está la rutina de todos los días, levantarse, vestirse, desayunar, ir a trabajar o al colegio y otra vez para casa, una y otra vez.
- Scarlett, ¡A desayunar!- me llamó mi madre.
- ¡Ya bajo mama!- le respondí.
Al bajar a desayunar me encontré con el mismo de siempre, mi ración de desayuno extra-completo equivalente a alimentar a un poblado subsahariano durante un mes. ¿Es que no se da cuenta que tengo un estomago pequeño y no puedo con todo lo que me pone para comer? Se ve que no, porque lo sigue haciendo…en fin.
Cuando me disponía a salir de mi casa, cual fue mi sorpresa que al abrir la puerta, me encontré de bruces con Angus.
- ¿Angus? ¿Qué haces aquí?- le dije con una sonrisa en la boca.
- Quería acompañarte al instituto y además…quería verte- me dijo mientras sonreía y apareciendo en sus mejillas un tono rojizo, se había sonrojado.
- ¡Gracias! ¡Eres un verdadero amigo!- le dije devolviéndole la sonrisa, pero al decir “verdadero amigo” se entristeció una milésima de segundo, pero enseguida apareció esa sonrisa traviesa que le sale sin querer, entonces mis ojos se encontraron con los suyos, me hundí en sus ojos azul verdoso mas líquidos el mar o el agua cristalina de un lago, en este instante mas que nunca serian capaz de derretir a cualquier chica, y junto en este momento empezaron a revolotear mariposas en mi estomago, y, como suponía, débiles, no como las que aparecieron al miraba los ardientes ojos de Caleb, entonces Angus interrumpió mis cavilaciones.
- Bueno… ¿Nos vamos o esperamos a que se nos haga tarde?-
- Mejor nos vamos ya, o sino la profe de historia nos matara si volvemos a llegar tarde a su valiosísima clase- reí con ganas al imaginarme la cara de la señora Hurley al interrumpir la clase con nuestra llegada.
Llegamos justo cuando sonó el timbre, mientras nos dirigíamos a clase oí a la señora Summer dando la bienvenida a alguien.
- ¡Que alegría en tenerle de vuelta joven Stonebones!-
- Es un placer volver aquí señora Summer-
La voz de la persona con la que hablaba la señora Summer me resultaba muy familiar, ya la había oído antes, pero si no le veo la cara no podré identificarla.
- ¿Como le a sentado el año sabático?-
- Bastante bien, aunque echaba de menos la escuela, no hay mejor sitio que el hogar- contestó la voz
El dueño de la voz se movió y al fin supe porque me era tan familia, era Caleb, sentí como mi corazón se disparaba a mil, no podía evitarlo.
- Bueno, no la entretengo mas señora Summer, que tenga un buen día-
- Igualmente, espero que no le regañen por llegar tarde-
- No se preocupe, seguramente no lo harán-
No podía creer lo que estaba viendo; note que me empujaban con insistencia, cuando mire a Angus vi que estaba tenso, aunque intentaba ocultarlo.
- Vámonos a clase, estamos llegando tarde, como tardemos mas, la señora Hurley se va a enfadar- me dijo con insistencia.
Cuando nos dirigimos a clase Caleb se choco conmigo, cuando iba a pedir disculpas me miro y empezó a sonreír.
- Valla, no sabia que ibas a esta escuela, que coincidencia…Scarlett ¿no?- ensancho mas su sonrisa
- Si, eso parece-dije tímidamente
- Hola, Caleb, veo que has vuelto, ¿Por qué no te quedaste en donde has estado todo este año y nos dejas en paz a todos?- dice Angus agresivo.
- Yo también me alegro de verte, Angus, veo que tu no te alegras de verme precisamente.-
- Es cierto, no me alegra nada, es mas, como no me alegra porque no te vas ¿si?-
- El que sobra en las escuela eres tu y no yo, ¿Por qué irme si acabo de llegar?-
- Pero que os pasa a vosotros dos, es como si tuvierais que demostrar quien es mas inbecil de los dos- digo malhumorada.
- Lo siento Scarlett, no era mi intención que te molestaras, vámonos a clase, ya es tarde- contesta Angus un poco mas calmado.
- Nos queda un asunto pendiente, Burningfist, que no se te olvide.-
- Tranquilo que no se me olvidara, cosa que te puede pasar a ti Stonebones, lo solucionaremos mas tarde, hasta nunca.- se despide Angus mientras mueve la mano como señal de despedida.
- Hasta luego Scarlett, espero volver a verte pronto; adiós Angus.- se despide Caleb.
Angus parece ya calmado cuando llegamos a clase, lo que me alivia unos segundos, ahora estoy aterrada, la cara asesina que nos pone nuestras profesora de historia es mortal, da verdadero miedo, como castigo nos ha mandado deberes extra que son, incluso, demasiados.
Pasan las horas y me preocupa el encuentro que tendrán después Angus y Caleb; Caleb, por mas que lo intente no dejo de pensar en él, si sigo así, no podré concentrarme en la clase de matemáticas; me dirijo a mi sito, y como siempre me espera la mirada hostil de Melissa y la encantadora mirada de Adam.
-Hola, ¿que tal te ha ido el día?-
-No muy bueno, podría ser mejor, pero aguantable- le sonrío
Adam me devuelve la sonrisa, ¿Por qué lo chicos que he conocido aquí son tan increíblemente guapos? ¿Por qué no me tocara a mi parte de esa belleza? Pero me a tocado no tenerla, y no es que me disguste mucho, pero…ojala la tuviera; de repente alguien llama a la puerta del aula, el profesor de matemáticas da permiso al quien llama la puerta y me quedo sin respiración, es Caleb, es la segunda vez que lo veo en un mismo día, parece que cada vez que pienso en el aparece; de al lado mío oigo que Adam dice algo.
-Mierda, como puede ser que allá vuelto tan pronto-
-¿Por qué lo dices Adam?-
-Ese tío estaba de viaje y juraría que se iba a vivir a otro país, y que no volvería a verle nunca mas, cosa que me alegraba y mucho porque…nada, nada, mejor me callo, ¿Por qué pones esa cara, preciosa?-
-Porque tanto tú como Angus os comportáis como si lo odiaseis, que os ha pasado con ese chico que os tiene tan malhumorados-
-Cosas del pasado que es mejor que se queden en el pasado- dicho esto Adam mira al frente con la mirada tensa en Caleb, tengo que averiguar que les pasa a estos con Caleb; cuando miro al frente descubro que Caleb me esta mirando intensamente, cosa que me hace ruborizar, me sonríe con esa cegadora sonrisa suya que me esta volviendo loca, cuando se dirige al sitio que le a dado el profesor, pasa al lado mía y me roza el brazo y me saluda.
-Hola de nuevo Scarlett, parece ser que las coincidencias no acaban nunca ¿verdad? Me alegra verte de nuevo-
-Lo mismo digo Caleb- le digo sonriendo
Caleb se sienta cuatro filas detrás de mí, le veo como se siento y al girarme Adam me mira inexpresivo.
-Desde cuando conoces a Caleb-
-Desde hace una semana, me choque con el en la calle y me caí, me ayudo a levantarme-
-¿Te lastimaste? ¿Estas bien? ¿Por qué no me dijiste nada?- me dice angustiado Adam
-Estoy bien, tranquilo, no me paso nada, ni siquiera un arañazo, no hace falta que te preocupes por mi-
-Siempre me preocupo por ti, me importas mucho-
-Esto...gracias-me sonrojo.
-De nada, princesa, no puedo evitarlo- me sonríe maliciosamente.
Pasa la hora de matematicas y me encuentro con Angus en la puerta.
-¿Nos vamos juntos a casa?-
-De acuerdo, me gusta tu compañía, es tan...relajante- le sonrrio
-pues…¡vámonos!- dice riendo
Al poco rato llegamos a la puerta de mi casa, se me hace muy corto el trayecto, esta tan agradable volver con alguien a casa, me siento segura, no e tenido esa sensación que me observan, me siento feliz, y relajada.
-Gracias por acompañarme Angus, ¿quieres entrar a tomar algo?-le ofrezco a Angus.
-De acuerdo, pero no puedo estar mucho tiempo, mi hermana estara apunto de llegar a casa.-
-Esta bien, cuanto puedas estar, solo quiero estar un rato en tu compañía- sonrio a Angus y el me mira acongojado.
Entramos en mi casa y al pasar al salon, me encuentro, encima de la mesa, una carta dirigida a mi, mira a Angus y el me mira a mi.
-¿Qué pasa Scarlett?-
-Aquí hay una carta para mi, pero no pone el remitente-
-Entonces abrela y desbelemos haber que puede ser-
Cuando abro la carta encuentro una nota que dice asi:
“Querida princesa:
Se que te sorprendio mi ultima carta pero, no podia aguantar mas que n pudiera comunicarme contigo; te he visto varias veces y sigues tan hermosa como te recordaba, espero que no te desagrade esta segunda carte.
Alguien que te adora en la distancia.
Tu paladín errante”
A continuación de leerla temblándome el pulso, se resbalo del sobre que contenía la carta otro poema:
“La princesa está triste... ¿qué tendrá la princesa?
Los suspiros se escapan de su boca de fresa,
que ha perdido la risa, que ha perdido el color.
La princesa está pálida en su silla de oro,
está mudo el teclado de su clave de oro;
y en un vaso olvidado se desmaya una flor.
El jardín puebla el triunfo de los pavos-reales.
Parlanchina, la dueña dice cosas banales,
y, vestido de rojo, piruetea el bufón.
La princesa no ríe, la princesa no siente;
la princesa persigue por el cielo de Oriente
la libélula vaga de una vaga ilusión.
¿Piensa acaso en el príncipe del Golconda o de China,
o en el que ha detenido su carroza argentina
para ver de sus ojos la dulzura de luz?
¿O en el rey de las Islas de las Rosas fragantes,
o en el que es soberano de los claros diamantes,
]o en el dueño orgulloso de las perlas de Ormuz?
¡Ay! La pobre princesa de la boca de rosa
quiere ser golondrina, quiere ser mariposa,
tener alas ligeras, bajo el cielo volar,
ir al sol por la escala luminosa de un rayo,
saludar a los lirios con los versos de mayo,
o perderse en el viento sobre el trueno del mar.
Ya no quiere el palacio, ni la rueca de plata,
ni el halcón encantado, ni el bufón escarlata,
ni los cisnes unánimes en el lago de azur.
Y están tristes las flores por la flor de la corte;
los jazmines de Oriente, los nelumbos del Norte,
de Occidente las dalias y las rosas del Sur.
¡Pobrecita princesa de los ojos azules!
Está presa en sus oros, está presa en sus tules,
en la jaula de mármol del palacio real,
el palacio soberbio que vigilan los guardas,
que custodian cien negros con sus cien alabardas,
un lebrel que no duerme y un dragón colosal.
¡OH quién fuera hipsipila que dejó la crisálida!
(La princesa está triste. La princesa está pálida)
¡OH visión adorada de oro, rosa y marfil!
¡Quién volara a la tierra donde un príncipe existe
(La princesa está pálida. La princesa está triste)
más brillante que el alba, más hermoso que abril!
¡Calla, calla, princesa dice el hada madrina,
en caballo con alas, hacia acá se encamina,
en el cinto la espada y en la mano el azor,
el feliz caballero que te adora sin verte,
y que llega de lejos, vencedor de la Muerte,
a encenderte los labios con su beso de amor!”
Otra vez otra carta firmada por la persona que se hace llamar “paladin errante”, miro hacia Angus y le veo la mirada fria, como si hubiera visto algo que no hubiera querido ver nunca jamas.
CONTUNUARA…
viernes, 25 de febrero de 2011
Capitulo 3
Al llegar a casa le conté a mamá que me había hecho amiga de unos compañeros de clase, ella se alegró mucho, ya que veía que al fin, me estaba adaptando a Wellton; en este preciso momento me recordó cuando nos instalamos en Finlandia y conocí a Emily, ella se había presentado en la puerta de mi nueva casa, que como siempre duraría poco, y me dijo que si quería ser su amiga, yo no la conocía de nada pero me cayó simpática lo cual me hice muy amiga de ella.
Cuando nos despedimos en el aeropuerto de Helsinki nos juramos no perder nunca al contacto, y nos dijimos adiós entre lagrimas.
Me fui a mi habitación y le mande un correo a Emily diciéndole cuanto la echaba de menos y que pronto, o eso esperaba, la volvería a ver.
Había sido un día largo, pero había valido la pena, me quite el uniforme y puse música, empezó a sonar Never Too Later de Three Days Grace, uno de mis grupos favoritos, lo cual la canción con su motivada música me hizo pensar, hacer amistades es fácil, pero aun no encajo en este lugar, es demasiado…nuevo para mi; yo he vivido en lugares calidos y fríos, desde muy pequeña nos trasladábamos de país como si huyéramos de alguien, yo me lo tomaba como una aventura, pero crecí y me di cuenta que todo era idea de mi madre, necesitaba paisajes nuevos para inspirarse en su música y en sus cuadros; de tantos sitios vividos ninguno era como este, es extraño, hay algo que no debería estar.
Me acerque a la ventana y la sensación que tuve por la mañana de que alguien me observaba me asaltó otra vez, inquieta, corrí las cortinas y me aleje de ella. Media hora mas tarde bajé a cenar con mi madre, ella me contó como le había ido en su trabajo y que ella ya había congeniado con todos sus compañeros, mas tarde nos sentamos en el salón haber una película que ponían en la televisión a la que no llegue ni a los créditos.
Cuando me desperté varias horas mas tarde, estaba en mi cama, mi madre me debió llevar a mi habitación cuando vio que me había quedado dormida; me incorpore un poco y mire el reloj, eran las dos de la madrugada y bajé a la cocina a beber un vaso de agua, volví a mi habitación y vi sobre mi cama un papel doblado por la mitad, segundos después oí la puerta de la calle cerrarse, cogí el papel y baje corriendo hacia la puerta, la abrí y mire a todas partes pero… ya no había nadie, intrigada cerré la puerta y desdoble el papel que contenía unos versos escritos:
“¡Cuántas veces también, en la colina
donde te dije adiós, suspensa el alma,
mirar creía con el ardoroso
polvo que mi caballo levantaba!...
Y de mis tristes ojos, conociendo
el engaño, una lágrima brotaba.
Y dudarlo podrás, ¡oh!, cuantas veces,
al tiempo que el sol tras las montañas
se ocultaba la frente, y de los bosques
descendían las sombras enlutadas,
al cantar melancólico del que
mis ardientes suspiros se juntaban…
¡Oh!, cuantas noches, en sereno vuelo,
el espacio cruzar la plateada
luna veía, y de mis tristes penas,
en mi ilusión, la causa le contaba…
Ella, al por que estos campos silenciosos,
también tu noble frente iluminaba.
¿Quién es la ninfa de la inmortal belleza
que al dulce con de la agradable lira,
con célica esbelteza,
danzar el alma arrebatada mira
y entrega al vagaroso
viento la trenza se cabello undoso?
¿Quién es la de la blonda cabellera
de rosa ostenta y de laurel ceñida;
la que hiende ligera
el espacio, y descendida
parece de la altura
su belleza inmortal y su hermosura?
¿Quién es la que, ceñida al blanco velo,
en torno muestra la nevada frente?
¿La que en rápido vuelo
cruza y esbelta entrégale al ambiente,
contrata donosura,
la candida, flotante vestidura?
Desde la pura celestial morada
del Olimpo parece descendida;
el fuego, en su mirada
de la lumbre inmortal brilla encendida,
en su mejilla hermosa
el color del jazmín y la rosa.
Como a orillas del lago cristalino
se doblega la caña silbadora,
su talle, peregrino
se mece, y es la gracia que atesora
ya la presteza tanta,
que apenas toca el suelo con la planta.
El fuego del amor arde en sus ojos,
el carmín de la rosa en sus mejillas
se muestra, y en los rojos
labios divinos de su boca brilla
sonrisa encantadora,
que roba el corazón y lo enamora.
La luna entre las nubes se escondía;
en silenciosa oscuridad el valle
yacía perdido; solo interrumpía
la profunda quietud que allí reinaba
el viento, que formaba,
en el vecino bosque dilatado,
un ruido manso, lento, compasado…”
Debajo del poema había escrito:
“Al fin te encontré mi princesa, llevo siglos buscándote, bienvenida a tu hogar.
Fdo: Tu Paladín Errante”
Que nota mas extraña era esta, pero a la vez intrigante, se parecía mucho al sueño que tuve la noche pasada, ¿de quien será esta nota?¿será como en mi sueño, en el que voy al bosque, Adam me sigue y me dice “Bienvenida a casa princesa” con un dulce beso? Ugh… no entendía nada, así que volví a doblar la nota, la metí en mi carpeta y me metí en la cama preguntándome si podría dormir unas horitas más, pero no tuve que esperar mucho para saberlo, inmediatamente caí en el dulce abrazo de Morfeo.
[Sangre, demasiada sangre derramada por mi culpa, porque…porque tenia que suceder esto, ¿Por qué los elfos oscuros no han querido firmar el tratado de paz?...y se porque no lo han hecho, mi hermana no quiere aceptar el tratado, ella quiere el poder absoluto y se alía con el enemigo…no puedo permitir que muera mas gente por mi causa, no lo soportaría.
-¡Scarlett! ¡Cuidado!- Caleb se echó encima mío para protegerme, mi escudo rúnico ya no funcionaba a mi ya no me quedaba energía, aquí yo ya era inútil, me podrían matar, si muero, mi pueblo no sobrevivirá al yugo de los elfos oscuros.
-Caleb, avisa a todos, doy la retirada… ¡Angus, Adam! ¡Necesito vuestra ayuda con la gente herida! Ya no me quedan fuerzas para mas hechizos, me queda la energía justa para llegar a un lugar a salvo y cristalizarme…- me fallaron las piernas y Caleb me copio-… mi paladín, mi amigo, mi confidente, siempre estas a mi lado… no me quedan fuerzas, por favor… te lo suplico… da la voz de retirada…- me desmayé, mi cuerpo ya no aguantara mucho sin entrar en el letargo de cristal. Tanto dolor, tanto sufrimiento, solo porque quieren el trono de A-belfa… mi pueblo, mi vida mi hogar, si no lo defiende será destruido junto conmigo…
-¡Scarlett! ¡Por favor, princesa, siga consciente! No nos deje solos, aguante ¡Aguante!- me gritaba Caleb, mi querido Caleb, recuerdo cuando vino a mi, él me dijo que quería ser un a-belfico, que yo le otorgara esa petición, el no quería seguir siendo un elfo oscuro, tanta destrucción, tanta muerte a él le rompía el alma en dos; recuerdo cuando me dijo su don, y de cómo fue él creado, así que se lo concedí; muy pronto se volvió en la persona que mas confiaba en el mundo, mi mejor amigo, al igual que Angus y Adam; solo ellos tres me causaban ese bien estar puro, los amaba con todo mi ser… si A-belfa desaparece, ellos también desaparecerán y yo moriría con ellos.
-¡No nos dejes Scarlett! ¡Prometiste luchar por nosotros! Tienes que cumplir tu promesa- me decía Angus.
-¡Ya estamos llegando! ¡No te duermas Scarlett! Resiste el sueño un poco mas- me susurraba Adam.
-Todo…es…por culpa…mía, tenia que…haber parado los pies…a mi hermana- se me volvió la vista borrosa “muerte y mas muerte, espero que estés contenta hermana, porque has hecho trizas mi alma”.
-¡No! ¡Despierta majestad! ¡DESPIERTA!-]
Me desperté agitada, ¿pero que me estaba pasando?, ¿de donde salen estos sueños y porque estoy llorando?, era solo un sueño, pero un sueño muy triste. Me levante y fui al baño a lavarme la cara, cuando me mire al espejo vi que tenia unos cuantos arañazos en los brazos y las piernas, ¿me los habré hecho mientras dormía? Seguramente… ¡Dios! ¡Que sueño tan amargo! ¡Que angustia me había entrado!, Adam estaba en él y también Angus, pero mas cambiado, Angus no era como siempre, en mi sueño tenia el pelo verde y un ojo tapado por una corteza de árbol en modo de parche, y Adam ya no tenia el pelo rojo, sino que ahora lo tenia rubio con mechones cobrizos, luego estaba ese tal Caleb, ¿Quién será Caleb?
-¡Scarlett, cariño! ¡Baja a desayunar ya o llegaras tarde al instituto!- me llamó mi madre.
Me puse el uniforme la mas deprisa que pude y bajé a desayunar.
Tenia el mismo desayuno que todos los días, un tazón de leche con cereales rellenos de chocolate y un zumo de naranja que mi madre me había exprimido; no podía comérmelo todo, pero mi madre me obligaba, siempre me decía “Es bueno para ti, así tienes un cuerpo fuerte y también unas defensas altas, además, a ver si con esto coges un poquito mas de peso, no te sentaría nada mal” ya… claro… como no es ella la que tiene que comérselo.
Termine el desayuno y salí pitando de mi casa, porque mi madre si tenia razón en una cosa, si no me daba prisa llegaría tarde.
Otra vez esa maldita sensación de que alguien me observaba, pero ¿Quién puede ser? No lograba localizar desde que punto me venia esa sensación porque procedía de todas partes; decidí ignorarla y proseguí mi camino; llegue al instituto justo en el momento que sonaba la campana, menos mal, no quería llegar tarde a la hora de Música; entre en la clase y me senté al lado de Alyson.
-¡Hola Scarlett! ¿Que tal estas?- me saludó Alyson
-Regular… no pude dormir mucho anoche, en mitad de la noche alguien me dejo esto en mi habitación mientras yo bajaba a beber agua y también tuve un sueño muy raro- le mostré el extraño poema
Alyson cogió el poema y lo leyó.
-¡Es precioso! ¿Sabes de quién es?-
-Supongo que es de ese tal paladín errante-
En ese momento la profesora de música.
La hora de música había transcurrido como siempre, divertida y agradable; pero ahora me tenía que dirigir a mi siguiente clase, que según mi horario era Historia, al menos me encontraría con Angus.
Al entrar en la clase Angus ya me esperaba en su sitio habitual, me senté a su lado y saque mis cosas.
-Hola Scarlett, ¿Cómo estás?-
-Bien, aunque un poco cansada, anoche, ara sobre las dos de la madrugada o así, no me acuerdo mucho de la hora, me desperté, salí de mi habitación y cuando volví encontré esto- le entregue la extraña nota, la cogió y la leyó, nada mas leerla se quedo blanco, como si algo de ahí lo asustara, me la devolvió e intento sonreírme.
-¿Te ocurre algo Angus?-
-No, tranquila, ha sido la impresión, es muy bonita-
-Tienes razón es muy bonita, el poema también lo es, seguramente lo escribió el que me escribió la nota-
-El poema no es de él, sino de Bécquer, es un poema del periodo entre 1848 y 1855, sino estoy equivocado, es uno de los primeros poemas que escribió, esta titulado como “Fragmento de poemas”, poca gente lo conoce, teniendo en cuenta que los poemas más conocidos de Bécquer están dentro del libro “Rimas y Leyendas”-respondió secamente.
-No lo sabía…gracias por la información, pareces enfadado, Angus, que te ocurre-conteste preocupada.
-No es nada, Scarlett, no te preocupes, enseguida se me pasa- me sonrió amablemente, ya volvía a ser el Angus de siempre.
La profesora Hurley entro en la clase con la misma cara de siempre, enfadada y con ese ímpetu de superioridad en los labios.
-Abrid el libro por la pagina 142, nuevo tema, hoy marcaremos el examen del tema pasado.-
Se volvió a la pizarra y escribió el título del nuevo tema “Arte en el siglo XX” y nosotros, obediente para que no se enfade y quiera dar el tema por dado y mandarnos el examen ya.
Pasaron la horas y al fin estuve en ultima hora, tutoría, con el señor Olshon; entre en la clase y mire hacia mi sitio y vi a Adam con cara sombría, que les estaba pasando a ellos dos hoy, con esas caras largas; Adam me vio y me hizo señas para que me sentara en mi sitio.
-¿Es verdad lo que me ha dicho Angus? ¿Me enseñas la nota?-me pidió desesperadamente.
-Toma, toma, tranquilo, es una nota de nada, que os pasa con esta nota, parecéis que no quisierais que me hubiera llegado esta nota- le entre la nota y la leyó, cuando termino en su mirada la desesperación había crecido, pero no solo había desesperación también había envidia y miedo, que le está ocurriendo.
-Es…muy bonita…perdona-Adam alzó la mano llamando la atención del señor Olshon.
-¿Qué sucede Adam? ¿No está de acuerdo con la propuesta que hemos dado en clase para el baile de Hallowen?-
-No es eso, es que no me encuentro bien, ¿podría irme para casa ahora?-
-Si…claro, nos vemos mañana, mejórate-
Adam se levanto de su silla, recogió sus cosas y salió a toda prisa de la clase.
-Bien, sigamos con las propuestas, que tal un baile de Hallowen al estilo Hijos de La Noche, votos a favor- el señor Olshon empezó a contar las manos levantadas y siguió proponiendo ideas.
Hoy ha sido un día de lo más extraño, no sé qué les pasa a esos dos pero, me preocupa que sea por culpa mía; iba caminando por la calle distraídamente y no vi al chico que venía caminando hacia mi dirección, me choque con él y me caí al suelo.
-Perdona, estas bien, lo siento, iba distraído, no te había visto- el desconocido me tendió la mano para ayudarme a levantarme del suelo.
-Si, estoy bien...gracias, ya éramos dos distraídos- me reí avergonzada
-No pasa nada, lo que importa es que estés bien- el chico me miro a los ojos, sus ojos eran del color del fuego, eran unos bonitos ojos fatuos que sin embargo me resultaban de los más familiares…
CONTINUARA…
Siento mucho haber tardado tanto en subir el siguiente capitulo ques e estado muy ocupada como compensacion aqui os lo dejo y tambien este link con una cancion que me encantaaa
Saratoga- El Guardian
http://www.youtube.com/watch?v=0WEAotCoFqU
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