portada de mi novela (provisional)

viernes, 25 de febrero de 2011


Capitulo 3

Al llegar a casa le conté a mamá que me había hecho amiga de unos compañeros de clase, ella se alegró mucho, ya que veía que al fin, me estaba adaptando a Wellton; en este preciso momento me recordó cuando nos instalamos en Finlandia y conocí a Emily, ella se había presentado en la puerta de mi nueva casa, que como siempre duraría poco, y me dijo que si quería ser su amiga, yo no la conocía de nada pero me cayó simpática lo cual me hice muy amiga de ella.
Cuando nos despedimos en el aeropuerto de Helsinki nos juramos no perder nunca al contacto, y nos dijimos adiós entre lagrimas.
Me fui a mi habitación y le mande un correo a Emily diciéndole cuanto la echaba de menos y que pronto, o eso esperaba, la volvería a ver.

Había sido un día largo, pero había valido la pena, me quite el uniforme y puse música, empezó a sonar Never Too Later de Three Days Grace, uno de mis grupos favoritos, lo cual la canción con su motivada música me hizo pensar, hacer amistades es fácil, pero aun no encajo en este lugar, es demasiado…nuevo para mi; yo he vivido en lugares calidos y fríos, desde muy pequeña nos trasladábamos de país como si huyéramos de alguien, yo me lo tomaba como una aventura, pero crecí y me di cuenta que todo era idea de mi madre, necesitaba paisajes nuevos para inspirarse en su música y en sus cuadros; de tantos sitios vividos ninguno era como este, es extraño, hay algo que no debería estar.

Me acerque a la ventana y la sensación que tuve por la mañana de que alguien me observaba me asaltó otra vez, inquieta, corrí las cortinas y me aleje de ella. Media hora mas tarde bajé a cenar con mi madre, ella me contó como le había ido en su trabajo y que ella ya había congeniado con todos sus compañeros, mas tarde nos sentamos en el salón haber una película que ponían en la televisión a la que no llegue ni a los créditos.
Cuando me desperté varias horas mas tarde, estaba en mi cama, mi madre me debió llevar a mi habitación cuando vio que me había quedado dormida; me incorpore un poco y mire el reloj, eran las dos de la madrugada y bajé a la cocina a beber un vaso de agua, volví a mi habitación y vi sobre mi cama un papel doblado por la mitad, segundos después oí la puerta de la calle cerrarse, cogí el papel y baje corriendo hacia la puerta, la abrí y mire a todas partes pero… ya no había nadie, intrigada cerré la puerta y desdoble el papel que contenía unos versos escritos:

“¡Cuántas veces también, en la colina
donde te dije adiós, suspensa el alma,
mirar creía con el ardoroso
polvo que mi caballo levantaba!...
Y de mis tristes ojos, conociendo
el engaño, una lágrima brotaba.

Y dudarlo podrás, ¡oh!, cuantas veces,
al tiempo que el sol tras las montañas
se ocultaba la frente, y de los bosques
descendían las sombras enlutadas,
al cantar melancólico del que
mis ardientes suspiros se juntaban…

¡Oh!, cuantas noches, en sereno vuelo,
el espacio cruzar la plateada
luna veía, y de mis tristes penas,
en mi ilusión, la causa le contaba…
Ella, al por que estos campos silenciosos,
también tu noble frente iluminaba.

¿Quién es la ninfa de la inmortal belleza
que al dulce con de la agradable lira,
con célica esbelteza,
danzar el alma arrebatada mira
y entrega al vagaroso
viento la trenza se cabello undoso?

¿Quién es la de la blonda cabellera
de rosa ostenta y de laurel ceñida;
la que hiende ligera
el espacio, y descendida
parece de la altura
su belleza inmortal y su hermosura?

¿Quién es la que, ceñida al blanco velo,
en torno muestra la nevada frente?
¿La que en rápido vuelo
cruza y esbelta entrégale al ambiente,
contrata donosura,
la candida, flotante vestidura?

Desde la pura celestial morada
del Olimpo parece descendida;
el fuego, en su mirada
de la lumbre inmortal brilla encendida,
en su mejilla hermosa
el color del jazmín y la rosa.

Como a orillas del lago cristalino
se doblega la caña silbadora,
su talle, peregrino
se mece, y es la gracia que atesora
ya la presteza tanta,
que apenas toca el suelo con la planta.

El fuego del amor arde en sus ojos,
el carmín de la rosa en sus mejillas
se muestra, y en los rojos
labios divinos de su boca brilla
sonrisa encantadora,
que roba el corazón y lo enamora.

La luna entre las nubes se escondía;
en silenciosa oscuridad el valle
yacía perdido; solo interrumpía
la profunda quietud que allí reinaba
el viento, que formaba,
en el vecino bosque dilatado,
un ruido manso, lento, compasado…”

Debajo del poema había escrito:
“Al fin te encontré mi princesa, llevo siglos buscándote, bienvenida a tu hogar.
Fdo: Tu Paladín Errante”

Que nota mas extraña era esta, pero a la vez intrigante, se parecía mucho al sueño que tuve la noche pasada, ¿de quien será esta nota?¿será como en mi sueño, en el que voy al bosque, Adam me sigue y me dice “Bienvenida a casa princesa” con un dulce beso? Ugh… no entendía nada, así que volví a doblar la nota, la metí en mi carpeta y me metí en la cama preguntándome si podría dormir unas horitas más, pero no tuve que esperar mucho para saberlo, inmediatamente caí en el dulce abrazo de Morfeo.

[Sangre, demasiada sangre derramada por mi culpa, porque…porque tenia que suceder esto, ¿Por qué los elfos oscuros no han querido firmar el tratado de paz?...y se porque no lo han hecho, mi hermana no quiere aceptar el tratado, ella quiere el poder absoluto y se alía con el enemigo…no puedo permitir que muera mas gente por mi causa, no lo soportaría.
-¡Scarlett! ¡Cuidado!- Caleb se echó encima mío para protegerme, mi escudo rúnico ya no funcionaba a mi ya no me quedaba energía, aquí yo ya era inútil, me podrían matar, si muero, mi pueblo no sobrevivirá al yugo de los elfos oscuros.
-Caleb, avisa a todos, doy la retirada… ¡Angus, Adam! ¡Necesito vuestra ayuda con la gente herida! Ya no me quedan fuerzas para mas hechizos, me queda la energía justa para llegar a un lugar a salvo y cristalizarme…- me fallaron las piernas y Caleb me copio-… mi paladín, mi amigo, mi confidente, siempre estas a mi lado… no me quedan fuerzas, por favor… te lo suplico… da la voz de retirada…- me desmayé, mi cuerpo ya no aguantara mucho sin entrar en el letargo de cristal. Tanto dolor, tanto sufrimiento, solo porque quieren el trono de A-belfa… mi pueblo, mi vida mi hogar, si no lo defiende será destruido junto conmigo…
-¡Scarlett! ¡Por favor, princesa, siga consciente! No nos deje solos, aguante ¡Aguante!- me gritaba Caleb, mi querido Caleb, recuerdo cuando vino a mi, él me dijo que quería ser un a-belfico, que yo le otorgara esa petición, el no quería seguir siendo un elfo oscuro, tanta destrucción, tanta muerte a él le rompía el alma en dos; recuerdo cuando me dijo su don, y de cómo fue él creado, así que se lo concedí; muy pronto se volvió en la persona que mas confiaba en el mundo, mi mejor amigo, al igual que Angus y Adam; solo ellos tres me causaban ese bien estar puro, los amaba con todo mi ser… si A-belfa desaparece, ellos también desaparecerán y yo moriría con ellos.
-¡No nos dejes Scarlett! ¡Prometiste luchar por nosotros! Tienes que cumplir tu promesa- me decía Angus.
-¡Ya estamos llegando! ¡No te duermas Scarlett! Resiste el sueño un poco mas- me susurraba Adam.
-Todo…es…por culpa…mía, tenia que…haber parado los pies…a mi hermana- se me volvió la vista borrosa “muerte y mas muerte, espero que estés contenta hermana, porque has hecho trizas mi alma”.
-¡No! ¡Despierta majestad! ¡DESPIERTA!-]

Me desperté agitada, ¿pero que me estaba pasando?, ¿de donde salen estos sueños y porque estoy llorando?, era solo un sueño, pero un sueño muy triste. Me levante y fui al baño a lavarme la cara, cuando me mire al espejo vi que tenia unos cuantos arañazos en los brazos y las piernas, ¿me los habré hecho mientras dormía? Seguramente… ¡Dios! ¡Que sueño tan amargo! ¡Que angustia me había entrado!, Adam estaba en él y también Angus, pero mas cambiado, Angus no era como siempre, en mi sueño tenia el pelo verde y un ojo tapado por una corteza de árbol en modo de parche, y Adam ya no tenia el pelo rojo, sino que ahora lo tenia rubio con mechones cobrizos, luego estaba ese tal Caleb, ¿Quién será Caleb?
-¡Scarlett, cariño! ¡Baja a desayunar ya o llegaras tarde al instituto!- me llamó mi madre.
Me puse el uniforme la mas deprisa que pude y bajé a desayunar.

Tenia el mismo desayuno que todos los días, un tazón de leche con cereales rellenos de chocolate y un zumo de naranja que mi madre me había exprimido; no podía comérmelo todo, pero mi madre me obligaba, siempre me decía “Es bueno para ti, así tienes un cuerpo fuerte y también unas defensas altas, además, a ver si con esto coges un poquito mas de peso, no te sentaría nada mal” ya… claro… como no es ella la que tiene que comérselo.
Termine el desayuno y salí pitando de mi casa, porque mi madre si tenia razón en una cosa, si no me daba prisa llegaría tarde.

Otra vez esa maldita sensación de que alguien me observaba, pero ¿Quién puede ser? No lograba localizar desde que punto me venia esa sensación porque procedía de todas partes; decidí ignorarla y proseguí mi camino; llegue al instituto justo en el momento que sonaba la campana, menos mal, no quería llegar tarde a la hora de Música; entre en la clase y me senté al lado de Alyson.
-¡Hola Scarlett! ¿Que tal estas?- me saludó Alyson
-Regular… no pude dormir mucho anoche, en mitad de la noche alguien me dejo esto en mi habitación mientras yo bajaba a beber agua y también tuve un sueño muy raro- le mostré el extraño poema
Alyson cogió el poema y lo leyó.
-¡Es precioso! ¿Sabes de quién es?-
-Supongo que es de ese tal paladín errante-
En ese momento la profesora de música.

La hora de música había transcurrido como siempre, divertida y agradable; pero ahora me tenía que dirigir a mi siguiente clase, que según mi horario era Historia, al menos me encontraría con Angus.
Al entrar en la clase Angus ya me esperaba en su sitio habitual, me senté a su lado y saque mis cosas.
-Hola Scarlett, ¿Cómo estás?-
-Bien, aunque un poco cansada, anoche, ara sobre las dos de la madrugada o así, no me acuerdo mucho de la hora, me desperté, salí de mi habitación y cuando volví encontré esto- le entregue la extraña nota, la cogió y la leyó, nada mas leerla se quedo blanco, como si algo de ahí lo asustara, me la devolvió e intento sonreírme.
-¿Te ocurre algo Angus?-
-No, tranquila, ha sido la impresión, es muy bonita-
-Tienes razón es muy bonita, el poema también lo es, seguramente lo escribió el que me escribió la nota-
-El poema no es de él, sino de Bécquer, es un poema del periodo entre 1848 y 1855, sino estoy equivocado, es uno de los primeros poemas que escribió, esta titulado como “Fragmento de poemas”, poca gente lo conoce, teniendo en cuenta que los poemas más conocidos de Bécquer están dentro del libro “Rimas y Leyendas”-respondió secamente.
-No lo sabía…gracias por la información, pareces enfadado, Angus, que te ocurre-conteste preocupada.
-No es nada, Scarlett, no te preocupes, enseguida se me pasa- me sonrió amablemente, ya volvía a ser el Angus de siempre.
La profesora Hurley entro en la clase con la misma cara de siempre, enfadada y con ese ímpetu de superioridad en los labios.
-Abrid el libro por la pagina 142, nuevo tema, hoy marcaremos el examen del tema pasado.-
Se volvió a la pizarra y escribió el título del nuevo tema “Arte en el siglo XX” y nosotros, obediente para que no se enfade y quiera dar el tema por dado y mandarnos el examen ya.

Pasaron la horas y al fin estuve en ultima hora, tutoría, con el señor Olshon; entre en la clase y mire hacia mi sitio y vi a Adam con cara sombría, que les estaba pasando a ellos dos hoy, con esas caras largas; Adam me vio y me hizo señas para que me sentara en mi sitio.
-¿Es verdad lo que me ha dicho Angus? ¿Me enseñas la nota?-me pidió desesperadamente.
-Toma, toma, tranquilo, es una nota de nada, que os pasa con esta nota, parecéis que no quisierais que me hubiera llegado esta nota- le entre la nota y la leyó, cuando termino en su mirada la desesperación había crecido, pero no solo había desesperación también había envidia y miedo, que le está ocurriendo.
-Es…muy bonita…perdona-Adam alzó la mano llamando la atención del señor Olshon.
-¿Qué sucede Adam? ¿No está de acuerdo con la propuesta que hemos dado en clase para el baile de Hallowen?-
-No es eso, es que no me encuentro bien, ¿podría irme para casa ahora?-
-Si…claro, nos vemos mañana, mejórate-
Adam se levanto de su silla, recogió sus cosas y salió a toda prisa de la clase.
-Bien, sigamos con las propuestas, que tal un baile de Hallowen al estilo Hijos de La Noche, votos a favor- el señor Olshon empezó a contar las manos levantadas y siguió proponiendo ideas.

Hoy ha sido un día de lo más extraño, no sé qué les pasa a esos dos pero, me preocupa que sea por culpa mía; iba caminando por la calle distraídamente y no vi al chico que venía caminando hacia mi dirección, me choque con él y me caí al suelo.
-Perdona, estas bien, lo siento, iba distraído, no te había visto- el desconocido me tendió la mano para ayudarme a levantarme del suelo.
-Si, estoy bien...gracias, ya éramos dos distraídos- me reí avergonzada
-No pasa nada, lo que importa es que estés bien- el chico me miro a los ojos, sus ojos eran del color del fuego, eran unos bonitos ojos fatuos que sin embargo me resultaban de los más familiares…

CONTINUARA…


Siento mucho haber tardado tanto en subir el siguiente capitulo ques e estado muy ocupada como compensacion aqui os lo dejo y tambien este link con una cancion que me encantaaa

Saratoga- El Guardian
http://www.youtube.com/watch?v=0WEAotCoFqU