portada de mi novela (provisional)

martes, 22 de junio de 2010

Capitulo 1


Prefacio

[-¿Quién eres?-
-Tu lo sabes muy bien…tu eres yo y yo soy tu, somos un mismo ente-
-Pero tu apariencia es tan distinta a mí…-
-Es tan solo porque estoy dentro de ti a si que DESPIERTA-
Tengo 17 años y me llamo Scarlett, aunque también puedes llamarme Llilian o Psyque, mi cuerpo es esbelto, con tatuajes de luz abélficos…Viajo a la tierra de los humanos, estamos en el año Oscuro y estamos en guerra, persigo a unos de los elfos oscuros y mañana será mi coronación, soy la sucesora del trono de A-belfa y estoy armada hasta los dientes…me siguen pero se que estoy a salvo, solo tengo que mirar detrás de mi, y, mi compañero calmara mi miedo dejando paso al latido rápido de mi corazón enamorado…]

Capitulo 1
A pesar de los años transcurridos, jamas he olvidado lo que ocurrio aquel dia en el instituto.
Era mi primer dia en un instituto nuevo; me habia transladado desde Finlandia porque mi madre habia conseguido trabajo en un lugar mas calido y que por el dia hubiera luz y por la noche oscuridad, ella se habia cansado de estrarse 6 meses de noche y otros 6 de dia, en cambio, yo estaba feliz alli, porque, al fin, habia encontrado un lugar donde mi piel caucasica y mi cabello rubio palido, casi parecia blenco, no destacaban; lo unico que destacaba en mi cara era mis grandes y almendrados ojos verdes, lo que a la gente habeces hipnotizaba, ya que no podia nadie apartar sus ojos de ellos, algo de lo mas molesto si no quieres llamar la atención. Lo que no he llegado a decir, es que me encantaba el frio de alli, ya que con las cantidades excesivas de ropa, podia ocultar la delgadez de mi cuerpo.

Era el bicho raro de mi familia, pues todos ellos eran morenos y con curvas esbeltas, durante un tiempo costo crei que era adoptada, pero ellos siempre salian con la misma respuesta “Eres la viva imagen de tu bisabuela Anna”, como nunca vi una imagen suya, no tuve otra opcion que creer en sus palabras. Ahora me habia transladado a un pueblecito al suroeste de Phoenix, donde, por extraño que parezca, todo era verde; ese pueblecito se llama Wellton, un sitio donde siempre hacia bochorno.

Lo que no entinedo de todo esto es, si mi madre queria is a un lugar calido ¿por qué no lo buscó mas cerca, en vez de irnos a la otra punta del planeta? Y lo mas extraño ¿Por qué me habia matriculado en un colegio privado? En aquel instante oí a mi madre llamarme.
-Scarlett, cariño, vas a llegar tarde en tu primer dia- gritó desde abajo.
-Mama enseguida bajo, casi estoy lista-
Esto de llevar uniforme es un rollo y encima pica.
Bajé y me encontré con mi madre.
-¡Ay, cariño! ¡Pero que bien te sienta el uniforme!-
-Eso lo diras tú, porque lo que respecta a mi parezco un payaso- refunfuñe.
-Anda, date la vuelta para que te pueda hacer una trenza-
-No hace falta, quiero ir con el pelo suelto- me queje, ella suspiró
-Esta bien… a veces me olvido que tienes 17 años, es que te has quedado taan pequeñita…- dijo cariñosamente.
-Vale, vale…-

Mi madre me llevo a mi nuevo instituto en su nuevo y flamante coche, lo que me puso de mala leche, echaba de menos la vieja furgoneta de los sesenta que tenieamos, era reconfortante, en cambio este ostentoso coche me parecia demasiado llamativo y nos hacia parecer algo que no eramos: RICAS!
-Mama, aun sigo diciendo que este coche es demasiado caro- objete, ella me miro con cara de pocos amigos.
-Me gastare lo que yo quiera-
Mi madre es así, se comporta como una cria, como cualquier madre que diera luz a sus escasos 17 años. Seguimos el rescon del trayecto en silencio.

Cuando llegamos al instituto yo flipe en colores, no parecia un instituto… ¡Sino a un castillo! daba escalofrios nada mas verlo y no solo eso, tambien se sentia un ambiente demasiado pijo. Puaj. No iba nada con mi personalidad, no encajaba para nada en este sitio.
Me bajé del coche y me despedí de mi madre. ¡Uf! menos mal que no habia nadie, esto es de los mas embarazoso.

Fui directamente a secretaria a preguntar donde tenia que ir y que horario tenia; una mujer madura y rostro agradable me atendió.
-Hola muchacha, soy Marry Summer ¿en que puedo ayudarla?-me sonrió.
-Hola, soy Scarlett Nuyen, y me gustaria saber a que clase tengo que ir apartir de ahora- le devolvi la sonrisa.
-Dejeme mirar un momento en los archivos señorita Nuyen- y se volvio al ordenador de ultima generacion.
Puf… me va a costar acostumbrarme a todo esto, estoy anonadada.
-Aja, aquí esta, Scarlett Nuyen, clase 604, tercera planta, ensegruida le imprimo el horario- volvio a sonreirme.
Bueno… almenos se a que clase tengo que ir ahora.
-Tome señorita, le acompaño a su clase- me tendio el horario y salió de su cubiculo.
-Gracias- me ruborice avergonzada.
Lo malo de mi piel extremadamente palida, es que cuando me ruborizo, aunque sea levemente, se veia a kilómetros.

Cuando llegamos a la clase, la señora Summer me detuvo.
-Espere un momento, voy a informar a su tutor de su llegada- me sonrió y entró dentro del aula, después de pedir permiso, y cerró tras de si. A los pocos minutos volvio a salir.
-Ya puede entrar, señorita Nuyen, todo lo que necesite me puede encontrar en secretaria- se despidió y se fue.
Oí desde fuera como el profesor decia: “Ahora voy a presentarles a una nueva alumna que acaba de se transferida a este centro desde Finlandia, entre muchacha” avergonzada entré.
Al entrar oí los suspiros de exclamación y admiración de mis nuevos compañeros, lo cual me hizo ruborizarme mas.
-Les presento a Scarlett Nuyen, señorita Nuyen, yo soy su tutor, Jonh Olson- me tendio la mano sonriente.
-Encantada- le cogí la mano.
-Bien, queda un sitio libre al lado de Adam, instalese allú- el señor Olson señaló el sitio libre al lado de un chico con cara de angel.
Me quede congelada en en sitio cuando vi su mirada, me miraba con sorpresa, con reconosimiento, yo le mire con detenimiento, me sentí como si lo conociera y a la vez era un desconocido ¿lo habre visto en uno de mis viajes por el mundo? No lo se, pero me ponia nerviosa esa mirada inquisitiva, es mas mi corazónlatia co fuerza co solo mirarle. Era tan hermoso…, tenia el pelo rubio rojizo, le llegaba por debajo de las orejas, sus ojos eran grandes y rasgados de color gris ¡no! Eran mas bien plateados con alos dorados, su piel era igual de clara que la mia, y eso era lo mas extraño, ya que todos, aquí en Arizona, estaban bronceados. Me encamine a mi pupitre nerviosa, él me seguia mirando, yo le ignoré, me senté y miré al frente.
-Asi que tu eres la nueva de la que todos hablan, yo soy Adam Weber, encantado- me tendio la mano, yo se la cogí y dí un respingon en el sitio por la sorpresa de su tacto.
Su piel era extremadamente caliente y a la vez extremadamente fria, era como fuego y hielo, pero mezclado, él sonrió al ver mi expresión, me cego con su sonrisa perfecta.
-Igualmente- carraspee para recuperar el control de mi voz.
-Vaya cambio as dado- le mire con el ceño fruncido ¿acaso me conocia?- quiero decir, que has pasado de un sitio donde siempre hace frio, a un sitio donde siempre hace calor-¡Fiuf! Menos mal, no tenia que fingir que le reconocia.
-A sido idea de mi madre, a ella no le gusta el frio, en cambio a mi me encanta, echo mucho de menos la casita de Finlandia- dije apenada.
-Te compredo- él fruncio sus labios llenos y no los despego en todo el dia.
Las clases pasaron volando; mi madre me esperaba en la salida.
-¡Hola, cariño! ¿Qué tal tu primer dia?- me dio un beso en la mejilla y yo puse los ojos en blanco.
-Bueno-le dije indiferente.
Me subi al coche, al igual que mi madre y arranco, cuando ibamos a salir del recinto, de reojo, divisé a Adam observandome y me ruborice, mi madre me miro en ese momento.
-¿Por qué estas tan roja? ¿Es por el calor?- me miro preocupada.
-Eh… si mama, hace demasiado calor aquí- le mentí.
-Enseguida te acostumbraras, cariño-me dijo mientras subia el aire acondicionado.
Cuando llegamos a casa fui directa a mi cuarto, me quite en uniforme y me puse mi viejo y roñoso chandal, cogí el ordenador y le mande un correo a Emily contandole todo lo ocurrido hoy; luego lo apague y me fui a cenar; mas tarde me fui a mi cuarto, excusandome por estas agotada, cosa que era cierta, habia sido un dia muy largo, me eché en la cama y sin darme cuenta, me quede dormida.

Esa noche soñe que corria por el bosque que habia al lado de mi casa ¿de verdad era yo? Porque el cuerpo que veia correr no era el mio, ese era un cuerpo con curvas gráciles, en cambio el mio era todo hueso; iba seguida por un chico, pero no le veia bien, me detuve y al fin le ví, era Adam, o eso creia, si en la vida real era un angel, en el sueño parecia un dios griego, su pelo era extremadamente rojo sangre y sus ojos de una plata muy intensa, él tambien se datuvo mirandome.
“-Bienvenida a casa princesa-“ y de repente me beso.
CONTINUARA....